28 de mayo de 2013

Investigan en México anticonceptivo masculino reversible a base de veneno



MEXICO. Científicos mexicanos buscan en una gran colección de venenos algún componente no tóxico que les permita crear un anticonceptivo masculino sin hormonas, reversible y sin efectos secundarios, dijo el lunes a la AFP una integrante del equipo de investigación.
Los espermatozoides tienen dos proteínas, una de calcio y otra de potasio, que actúan como canales que permiten el flujo de iones, lo que les da la movilidad para llegar al óvulo.
“Por su carácter de únicas, estas proteínas, que se encuentran en la ‘colita’ del espermatozoide, son un blanco ideal para desarrollar un anticonceptivo masculino”, explicó vía telefónica Claudia Treviño, del Instituto de Biotecnología (IBt) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), ubicado en el estado de Morelos (centro).
“Si logramos bloquear su función, el espermatozoide ya no podría nadar”, añadió Treviño, una de investigadores del proyecto que podría concluir en 2018.
Treviño y sus colegas ya comenzaron la búsqueda del inhibidor en venenos, aprovechando que el Instituto tiene una de las colecciones más grandes del mundo.
“Los venenos inhiben canales, como los que permiten la movilidad de músculos, por eso después del piquete de algunos animales no te puedes mover o respirar, ya que inhiben la contracción muscular de la tráquea”, explicó Treviño.
El equipo se dedica ahora a buscar entre una amplia variedad de venenos algún componente no tóxico que pueda inhibir las proteínas CatSper (de calcio) y Slo3 (de potasio), y que no afecte ninguna función del cuerpo.
El resultado, esperan los expertos, será un compuesto no hormonal -como los anticonceptivos femeninos- y reversible.
“Y como los canales iones no están en ninguna otra célula, tenemos la esperanza de que no tendrá efectos secundarios”, dijo Treviño.
“También tendremos que definir en su momento si su administración será oral o a través de un parche, por ejemplo”, prosiguió.
Según la experta, el anticonceptivo ayudará al cambio paulatino que se ha registrado en algunos hombres “al compartir la responsabilidad de la maternidad, que siempre ha recaído sobre la mujer”, un giro en la actitud masculina impulsada en parte por la creación de las pruebas genéticas de ADN.
El aborto hasta la semana 12 de gestación es legal en la Ciudad de México, pero en el resto del país sigue siendo considerado un delito y en algunos casos se penaliza con la cárcel.
Desde la legalización de la interrupción del embarazo en abril de 2007, al 31 de marzo del 2013 un total de 97.562 mujeres han abortado en hospitales públicos de la capital mexicana -donde también es legal la píldora de emergencia-, de las cuales el 4,7% tenía entre 15 y 17 años, y el 0,7% eran niñas de entre 14 y 11 años.

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